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NOVEDADES
Sandra Robles
«VIVA EL AMOR Y VIVA EL ORGULLO»
El pasado 3 de julio, se celebró en la plaza de Pedro Zerolo el pregón del orgullo.
Este año los pregoneros han sido Martin Urrutia, Juanjo Bona, Chiara Oliver y Violeta Hodar; cuatro de los exconcursantes de la última edición de Operación Triunfo que, junto al resto de sus compañeros, se han convertido en unos grandes referentes para el colectivo, sobre todo para las generaciones más jóvenes.
Gracias a ellos y a verse reflejados en las historias de cada una de estas cuatro personas, todas distintas, pero absolutamente igual de válidas; muchos adolescentes, e incluso niños, se han atrevido a asistir a este pregón. Y es que, ¿qué mejor que encontrar a grandes ejemplos como ellos para empezar a vivir sin miedos y libres cuanto antes?
Los cuatro subieron al escenario haciendo que toda la plaza se rompiese en aplausos y vítores hacia ellos. Martin fue el primero en tomar la palabra. «Es un honor para nosotros cuatro estar en este escenario hoy, en esta plaza rodeados de tantísimas personas con las que compartimos experiencias, vivencias, lucha […]» comenzaba diciendo el joven cantante y actor acercándose a su público con estas bonitas palabras, haciendo ver que todos tienen su historia y que, aunque cada uno tenga sus propias vivencias, siempre encuentras a alguien con quien compartir esos sentimientos vividos.
«El mundo está lleno de gente que siente y se siente de muchas maneras y todas ellas están bien. Lo está ahora y siempre lo ha estado». Martin pronunciaba estas palabras y las primeras emociones empezaban a aflorar entre el público.
«Orgullo y visibilidad es que cualquier un niño, niña o niñe se desarrolle pudiendo ser ella misma sin miedo y sin vergüenza». El cantante seguía con estas sabias palabras, haciendo ver que es fundamental que la visibilidad exista también para el público más pequeño, que es fundamental que desde el principio los niños puedan vivir su vida con la máxima libertad siendo quienes son, sin esconderse, porque no hay motivo para ello. Apelaba con esto también a que es primordial el apoyo de las familias, pues como decía, «es el primer contacto que tienen los niños para expresar lo que sienten».
Seguidamente, Chiara tomó la palabra. «Somos una comunidad porque unidas somos más fuertes», comenzaba diciendo la cantante.
«Orgullo es que un chico o una chica que se siente diferente y que tiene miedo a decirle al mundo quién es realmente pueda ver en televisión a una persona que es como él o como ella o como elle». Con esto la referencia era clara. Ellos cuatro, precisamente por mostrar lo que son con total naturalidad y libertad, han servido de referente a su público, se han visto reflejados en ellos, en sus historias; les han hecho ver que todo es válido y que el amor, sea del tipo que sea, sigue siendo amor.
«Me di cuenta de que me gustaban las mujeres con 15 años, pero a lo mejor podría haberme dado cuenta antes o tenerlo más fácil si no hubiese pensado que solo había una manera de ser lesbiana». Chiara contaba esto, una pequeña parte de su historia para dar cuenta de de la importancia de los referentes y la visibilidad entre los más jóvenes y como ello puede ayudarles a descubrir quiénes son en realidad, sin juicios, sin etiquetas impuestas de forma errónea por la sociedad. «Go, lesbians, go», terminaba gritando todo el público ese lema que se hizo tan famoso en la academia.
«Este es mi primer orgullo», Juanjo tomaba la palabra esta vez emocionando nuevamente al público presente en la plaza de Pedro Zerolo. «Gracias a OT, a mis compañeros, mi familia y amigos soy una persona mucho más feliz hoy. Quiero dar las gracias en especial a Martin», continuaba diciendo el cantante. Juanjo, que se ha convertido en uno de los grandes referentes para su público, comenzaba con estas valientes palabras su discurso, abriéndose un poco más y haciendo ver que gracias a la ayuda del programa y de su entorno ha podido descubrirse a sí mismo.
Dirigía sus siguientes palabras en especial al público más joven. «Queremos decirte que todo está bien, que cada persona tiene su ritmo y que nunca es muy pronto o demasiado tarde». La emoción en el público era más que evidente. Y es que Juanjo quiso dejar claro – ya que sigue habiendo muchas personas con este estigma – que es válido tener dudas, es válido ir a tu ritmo, es válido no saber con qué palabra definirte o cambiar la definición que tenías sobre ti mismo. Todo es válido porque a final, siempre tendrás a alguien que te cuide, te quiera te comprenda y te respete
«de cualquier forma que seas».
Violeta fue la última en hablar. «Estamos aquí para celebrar que no estamos solos» comenzaba diciendo. «Sigue haciendo falta luchar contra el odio». Continuaba así Violeta su discurso, pues como bien decía la joven, el odio sigue haciendo que cada día haya más agresiones hacia las personas del colectivo y es algo que debe parar.
La cantante seguía contando un poco de su historia, donde decía que desde pequeña tuvo la suerte de vivir en libertad y se la educó en el amor sin límites y sin barreras. Con esto hacía alusión a que ojalá todo el mundo pudiese vivir en un ambiente tan respetuoso y abierto como el suyo, para que todo el mundo pueda vivir libre y sin miedos.
«No queremos irnos de aquí sin olvidarnos de que el orgullo LGTBIQ+ es y será siempre feminista, antirracista y anticapacitista», concluía Violeta haciendo referencia a la lucha interseccional porque, como bien decía ella, «unidas es como somos más fuertes».
Para concluir el pregón, Abril Zamora, la que fue profesora de interpretación en la academia, les entregó el premio MADO a ellos y, por supuesto, al resto de sus compañeros, por ayudar tanto a la visibilidad dentro del programa. Tras las palabras que les dedicó Abril, todos se fundieron en un emotivo abrazo lleno de cariño.
Martin, Juanjo, Chiara y Violeta y el resto de sus compañeros, desde un principio, han sido grandes referentes de visibilidad para su público, un público muy joven que gracias a ellos han logrado descubrirse, comprenderse y quererse por lo que son. Para muchos, sin ellos no se habrían atrevido a contarlo a sus familias, a vivir sin miedos o ni siquiera sabría quienes son en realidad. Gracias a estos jóvenes, que ahora también son un poco más libres, se ha abierto la veda de la libertad.
El pasado jueves 23 de abril , la Realidad Club acogió la escucha exclusiva del segundo disco de las gallegas Fillas de Cassandra . Una noche, sin duda, para el recuerdo de ellas y de sus fans, que vibraron con cada canción y pudieron disfrutar de un momento único. El disco se compone de 12 canciones en gallego, queriendo representar ese momento de charla entre abuelas, cuando se sacan las sillas a la calle para hablar a la fresca. Esto se ve perfectamente reflejado en canciones como “Cuchicheo”, junto a Pipiolas , “Saír a fresca” o “Verbena”. Las gallegas se mostraron muy sinceras con el público y totalmente entregadas, y también pudimos escuchar en directo temas como “am0r”, “Filla filliña”, “Déixate ver” o “Lodos”. Siempre muy agradecidas con el equipo que les ha acompañado en la producción del disco y con todos los presentes en una noche llena de emociones . En cada canción se pueden apreciar sus raíces y la delicadeza con la que han trabajado el proyecto, logrando un resultado brillante. El disco ya está disponible desde el pasado 24 de abril en todas las plataformas. Además, el próximo 9 de mayo ofrecerán su primer concierto tras el lanzamiento en su ciudad natal, en el Recinto Ferial de Pontevedra.

En el escenario de El Plata, una sala en el centro de Zaragoza, Laaza hizo el pasado 17 de abril algo que, en el contexto actual, es poco habitual: dar un concierto sin tener nada que defender salvo el propio impulso de hacerlo. Sin disco, sin calendario, sin la promoción habitual que suele hacerse cuando se anuncia una gira. Solo una fecha elegida porque sí, para cantar las canciones que más le gustan: inéditas, algunas que ya están fuera y otras que son más conocidas y no pueden faltar. Y, a partir de ahí, todo lo demás, quedó en anécdota. La noche empezó con la aparición de los músicos junto a la cantante en el escenario de El Plata, para dar un concierto con un público entregado, una sala repleta de gente y con máxima expectación. Junto a un “Buenas noches, Zaragoza” y una gran sonrisa de Laura para dar las gracias a todos los asistentes. Además de agradecer a sus músicos y a su familia que también estaba allí. Un directo sin relato previo Lo que se vivió sobre el escenario fue, más que un repertorio, un concierto sincero con las canciones que más le llenan a Laura. Canciones ya publicadas convivieron con un número generoso de piezas inéditas, todavía sin fijar, todavía sin destino claro. No había jerarquía entre ellas: lo nuevo no se presentaba como adelanto si no como muestra de sinceridad ante un público entregado y además de los temas ya conocidos. En ese gesto, dónde se muestran las canciones antes de que “existan” oficialmente, es decir, antes de que salgan, hay una renuncia deliberada a la lógica de la industria. Laaza no utiliza el directo para explicar un proyecto; utiliza el directo para que los allí presentes puedan descubrirlo en tiempo real. La canción Verde junto al folclórico Rodrigo Cuevas fue una de las canciones con más vítores y un público totalmente entregado del show. La aparición de Juanjo Bona Casi al final del concierto apareció Juanjo Bona, ex concursante de Operación Triunfo , para cantar juntos Últimamente , tema que pertenece al primer álbum Recardelino de Bona y este está escrito entre ambos. D espués, llevaron la jota La Palomica al escenario para celebrar esta canción en algo cercano, contenido y susurrado. Un tema lleno de tradición y nostalgia en un escenario actual y juventud. Blanco, silencio, presencia Laura apareció vestida completamente de blanco. Un recurso que puede resultar simbólico e ir más allá de la estética. Puede utilizarse como limpieza visual para provocar la ausencia de ruido. Aunque la cantante ya de por sí resalta en sus conciertos, con este color no cabe duda que ayuda a focalizar toda la atención en ella. El escenario acompañaba esa decisión. Había pocos elementos en él, la iluminación era cálida y existía una cercanía que convertía cada canción en una E scena casi doméstica. No había distancia posible: el público, los músicos y la artista estaban unidos a través de las canciones. Cantar a la muerte sin dramatismo Uno de los momentos más delicados de la noche llegó con una canción dedicada a la muerte. Pero lejos de llevarlo al lugar común del duelo, Laaza optó por otro registro: el de la aceptación y normalización. Sin tenerle miedo, pero dándole la importancia que merece. El concierto como proceso no como proyecto Lo que ocurrió en Zaragoza no fue un adelanto ni un cierre. Un concierto que no responde a un producto terminado, sino a un proceso abierto. En un momento en que todo parece necesitar un lanzamiento, una narrativa o una estrategia, Laaza eligió lo contrario: habitar en el directo y convertirlo en algo inédito y especial. Puede que esas canciones cambien, que algunas no sobrevivan, que el proyecto que las contenga aún no exista o no llegue nunca a fijarse del todo. Pero anoche, durante ese periodo de tiempo en El Plata, eso dejó de importar.












