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NOVEDADES
Mario Garcia
Sebastián Yatra hipnotiza en los Jardines
del palacio de Pedralbes de Barcelona
El pasado 12 de julio tuvo lugar el concierto del exitoso cantante colombiano Sebastián Yatra en los jardines del palacio de Pedralbes, en Barcelona, en el festival “Les Nits de Pedralbes”. Tras 10 años de carrera, el cantante sigue cosechando éxitos, siendo reconocido internacionalmente, en especial, en países de habla hispana.

El vocalista inició el concierto con la canción “Pareja del año”, en colaboración junto a Mike Towers, con una gran energía que se transmitió en la gente, rompiendo así, el hielo. Seguidamente, cantó tres de sus viejos y clásicos éxitos: “Sutra”, en colaboración con Dalmata, “Por perro”,
canción donde Luis Figueroa y Larry Over
colaboran, y “Traicionera”, una de sus canciones más exitosas (con el permiso de tacones rojo), que llevó al colombiano a ser reconocido internacionalmente en varios países. A pesar del paso de los años, el público sigue disfrutando al máximo estos grandes éxitos, y la pasada noche en Barcelona, no fue una excepción.
Tras estos momentos de pura energía, dónde el público se levantó de sus asientos para cantar y bailar, llegó el momento más emocional del concierto, en donde Yatra cantó algunas de sus más míticas baladas en acústico a guitarra, entre ellas, “Cristina”, “Un año” “Vuelve”, canción que tiene a junto a Beret,
y “Devuélveme el corazón”. Él comentó: “Aquí se vino a celebrar y bailar, pero también hay canciones mías que nacieron de historias mías , hasta que dejaron de ser mías y ahora son de ustedes”.
Concretamente en “Un año”, el público cantó la canción enérgicamente acompañado a la guitarra por el cantante, hasta que quedaron cantando solo con palmadas. Cabe destacar que todas estas canciones, las hizo acompañado de su guitarrista, Toby Tobón,
el cual demostró una gran agilidad y musicalidad con la guitarra. Fue un momento mágico.
Para seguir con el concierto, Sebastian Yatra siguió cantando algunos de sus hits más bailables y cañeros. “A partir de hoy”,
canción junto a David Bisbal
sería un ejemplo de ello, en donde el cantante presentó la canción preguntando “Como están los maquinas”, para acto seguido, bajar al escenario para cantar la canción y acercarse a aquellos que tenían el privilegio de estar en las primeras filas del público. También interpretó su veraniego tema con Guaynaa, “Chica Ideal”,
en donde el colombiano subió a una chica que se encontraba en las primeras filas del público para bailar con ella. Tanto el cantante como la chica lo dieron todo, y fue un momento que transmitió buen rollo para todos los espectadores. Es importante mencionar en como Yatra a lo largo de todo el concierto, interactuó mucho con las personas que se encontraban en la primera fila, agachándose para cantarles cerca o dándoles vueltas sobre sí mismos mientras bailaban. Se nota que el cantante disfruta mucho de su público y viceversa.
Yatra también interpretó sus dos canciones más recientes, que, musicalmente, son distintas de las canciones incluidas en Dharma, su último álbum de estudio. Estas son “Una noche sin pensar”, y “Vagabundo”,
su último lanzamiento junto a Manuel Turizo y Beéle. Los asistentes disfrutaron especialmente ambas canciones. La mayoría del público se encontraba de pie, saltando, bailando y cantando las canciones. También es importante destacar el papel de los bailarines que acompañaron a Yatra durante todo el concierto, ya que animaron mucho el espectáculo y transmitieron muchas ganas de pasarlo bien.
Para finalizar, el cantante cantó su gran éxito, el cual, fue una de las canciones del verano pasado “Tacones rojos”, canción del cantante en donde el público se mostró eufórico, saltando y cantando la canción con gran energía. Sin duda, esta canción es la canción que más motiva a la gente hasta la fecha del repertorio del vocalista. ¡Sin duda, fue un concierto lleno de emociones en el que la gente lo dio todo!
El pasado jueves 23 de abril , la Realidad Club acogió la escucha exclusiva del segundo disco de las gallegas Fillas de Cassandra . Una noche, sin duda, para el recuerdo de ellas y de sus fans, que vibraron con cada canción y pudieron disfrutar de un momento único. El disco se compone de 12 canciones en gallego, queriendo representar ese momento de charla entre abuelas, cuando se sacan las sillas a la calle para hablar a la fresca. Esto se ve perfectamente reflejado en canciones como “Cuchicheo”, junto a Pipiolas , “Saír a fresca” o “Verbena”. Las gallegas se mostraron muy sinceras con el público y totalmente entregadas, y también pudimos escuchar en directo temas como “am0r”, “Filla filliña”, “Déixate ver” o “Lodos”. Siempre muy agradecidas con el equipo que les ha acompañado en la producción del disco y con todos los presentes en una noche llena de emociones . En cada canción se pueden apreciar sus raíces y la delicadeza con la que han trabajado el proyecto, logrando un resultado brillante. El disco ya está disponible desde el pasado 24 de abril en todas las plataformas. Además, el próximo 9 de mayo ofrecerán su primer concierto tras el lanzamiento en su ciudad natal, en el Recinto Ferial de Pontevedra.

En el escenario de El Plata, una sala en el centro de Zaragoza, Laaza hizo el pasado 17 de abril algo que, en el contexto actual, es poco habitual: dar un concierto sin tener nada que defender salvo el propio impulso de hacerlo. Sin disco, sin calendario, sin la promoción habitual que suele hacerse cuando se anuncia una gira. Solo una fecha elegida porque sí, para cantar las canciones que más le gustan: inéditas, algunas que ya están fuera y otras que son más conocidas y no pueden faltar. Y, a partir de ahí, todo lo demás, quedó en anécdota. La noche empezó con la aparición de los músicos junto a la cantante en el escenario de El Plata, para dar un concierto con un público entregado, una sala repleta de gente y con máxima expectación. Junto a un “Buenas noches, Zaragoza” y una gran sonrisa de Laura para dar las gracias a todos los asistentes. Además de agradecer a sus músicos y a su familia que también estaba allí. Un directo sin relato previo Lo que se vivió sobre el escenario fue, más que un repertorio, un concierto sincero con las canciones que más le llenan a Laura. Canciones ya publicadas convivieron con un número generoso de piezas inéditas, todavía sin fijar, todavía sin destino claro. No había jerarquía entre ellas: lo nuevo no se presentaba como adelanto si no como muestra de sinceridad ante un público entregado y además de los temas ya conocidos. En ese gesto, dónde se muestran las canciones antes de que “existan” oficialmente, es decir, antes de que salgan, hay una renuncia deliberada a la lógica de la industria. Laaza no utiliza el directo para explicar un proyecto; utiliza el directo para que los allí presentes puedan descubrirlo en tiempo real. La canción Verde junto al folclórico Rodrigo Cuevas fue una de las canciones con más vítores y un público totalmente entregado del show. La aparición de Juanjo Bona Casi al final del concierto apareció Juanjo Bona, ex concursante de Operación Triunfo , para cantar juntos Últimamente , tema que pertenece al primer álbum Recardelino de Bona y este está escrito entre ambos. D espués, llevaron la jota La Palomica al escenario para celebrar esta canción en algo cercano, contenido y susurrado. Un tema lleno de tradición y nostalgia en un escenario actual y juventud. Blanco, silencio, presencia Laura apareció vestida completamente de blanco. Un recurso que puede resultar simbólico e ir más allá de la estética. Puede utilizarse como limpieza visual para provocar la ausencia de ruido. Aunque la cantante ya de por sí resalta en sus conciertos, con este color no cabe duda que ayuda a focalizar toda la atención en ella. El escenario acompañaba esa decisión. Había pocos elementos en él, la iluminación era cálida y existía una cercanía que convertía cada canción en una E scena casi doméstica. No había distancia posible: el público, los músicos y la artista estaban unidos a través de las canciones. Cantar a la muerte sin dramatismo Uno de los momentos más delicados de la noche llegó con una canción dedicada a la muerte. Pero lejos de llevarlo al lugar común del duelo, Laaza optó por otro registro: el de la aceptación y normalización. Sin tenerle miedo, pero dándole la importancia que merece. El concierto como proceso no como proyecto Lo que ocurrió en Zaragoza no fue un adelanto ni un cierre. Un concierto que no responde a un producto terminado, sino a un proceso abierto. En un momento en que todo parece necesitar un lanzamiento, una narrativa o una estrategia, Laaza eligió lo contrario: habitar en el directo y convertirlo en algo inédito y especial. Puede que esas canciones cambien, que algunas no sobrevivan, que el proyecto que las contenga aún no exista o no llegue nunca a fijarse del todo. Pero anoche, durante ese periodo de tiempo en El Plata, eso dejó de importar.
























