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NOVEDADES
María Rodriguez
El éxito de Pablo Alborán ante un Palau Sant Jordi lleno
El pasado 18 de noviembre el cantante malagueño dio su penúltimo concierto de la gira “La Cuarta Hoja” por España. Para él, estar en la ciudad de Barcelona para cantar es todo un lujo ya que se siente como en casa. Después de 15 fechas alrededor de todo el país en 6 meses aterriza en el Palau Sant Jordi para ofrecer su talento a sus fans.
El Tour acaba el día 22 de noviembre
en el Wizink Center de Madrid. Aunque su recorrido ha sido largo ya que ha estado por ciudades como Tarragona, en el Tarraco Arena; en Sevilla
en la Plaza de Toros de la Maestranza
o en Huelva
en el Foro Iberoamericano
de La Rábida.
ENTRADAS TOUR
El concierto empezó a las 21 horas, Pablo, muy puntual, entró al escenario cantando “Carretera Y Manta”
y dio las buenas noches. Siguió el concierto con “No Vaya A Ser”
y “Tabú”. Un Palau Sant Jordi
a reventar, el público vitoreando al cantante y los músicos dándolo todo. El Show no había hecho más que empezar y solo queríamos quedarnos a vivir en ese momento toda la vida.
Después de estas 3
canciones Pablo hizo una pausa para dialogar con el público. Algo especial que tiene Pablo es el hecho de preguntar “¿Qué tal estáis?”
o preocuparse por los asistentes para que todo salga bien y por si hay algún problema, poder solucionarlo. Y no solo una vez, si no de manera continuada por si ocurría algo poder ayudar.
“Es el penúltimo concierto de la gira aquí de España” añadió emocionado Pablo sabiendo que Barcelona
es parada obligatoria en cada una de sus giras y que para él es un placer volver siempre. Además, emocionado quiso admitir que “Poder volver al Palau Sant Jordi y encontrarme con mi público de Barcelona es un regalo, el mejor premio que puedo tener, me siento en casa.”
Después de “Voraces”
dijo: “Esta noche con dos horas o lo que nos dé, espero que paremos el tiempo y nos olvidemos de los problemas, espero de corazón que recordemos de qué estamos hechos. Nosotros lo vamos a hacer, por vosotros, Barcelona. Por mi público y por Cataluña. Os amo. A disfrutar.”
Pasó a cantar “Tu Refugio”
pero a mitad de canción siguió en catalán y el público aplaudió ese gesto tan bonito. Seguidamente, escuchamos temas como “Si Hubieras Querido”, “Solamente Tú”
o “Perdóname”.
Pablo quiso invitar a una gran cantante y amiga suya. Apareció por sorpresa Silvia Pérez Cruz
ya que no quiso perderse el encuentro tan especial e íntimo del cantante. “Lo que va a suceder ahora es para mí un regalo y un privilegio” comentó emocionado el protagonista de la noche.
Canciones que pasen los años que pasen nunca dejarán de cantar como “Saturno”, “Quien", “Pasos De Cero”
o “Te He Echado De Menos”.
Aunque sus temas más recientes como “4U”
colaboración con Leo Rizzi, “Ave De Paso”, “Viaje A Ningún Lado”
colaboración con Carín León
también fueron muy bien acogidos por el público.
“La gente que cree en mí y sigue creyendo en mí, espero seguir estando a la altura por mil años más. Espero de corazón que sepáis lo que es para un artista tener a un público como este.” añadió Pablo agradecido con cada persona que estaba en el estadio. Para él lo es todo y así nos lo hizo saber cantando “Si quisieras”.
Esta canción la añade al setlist de los conciertos para que la gente disfrute y se lo pase bien, es decir, como muestra de agradecimiento por estar siempre, aunque es un tema que por el momento aún no ha salido a la luz de manera oficial.
Acabó con “Llueve Sobre Mojado”
colaboración con Álvaro de Luna
y Aitana; “Amigos”
colaboración con María Becerra
y por último con “La fiesta”.
El agradecimiento a todo su equipo por hacer posible lo imposible y dar lo mejor de sí mismos. Presentó a cada uno de ellos y finalmente se despidió de un Palau Sant Jordi emocionado.
Si no os queréis perder los conciertos de Latinoamérica, aún hay localidades disponibles para algún Show. Aquí os dejamos el link directo a la página oficial:
El pasado jueves 23 de abril , la Realidad Club acogió la escucha exclusiva del segundo disco de las gallegas Fillas de Cassandra . Una noche, sin duda, para el recuerdo de ellas y de sus fans, que vibraron con cada canción y pudieron disfrutar de un momento único. El disco se compone de 12 canciones en gallego, queriendo representar ese momento de charla entre abuelas, cuando se sacan las sillas a la calle para hablar a la fresca. Esto se ve perfectamente reflejado en canciones como “Cuchicheo”, junto a Pipiolas , “Saír a fresca” o “Verbena”. Las gallegas se mostraron muy sinceras con el público y totalmente entregadas, y también pudimos escuchar en directo temas como “am0r”, “Filla filliña”, “Déixate ver” o “Lodos”. Siempre muy agradecidas con el equipo que les ha acompañado en la producción del disco y con todos los presentes en una noche llena de emociones . En cada canción se pueden apreciar sus raíces y la delicadeza con la que han trabajado el proyecto, logrando un resultado brillante. El disco ya está disponible desde el pasado 24 de abril en todas las plataformas. Además, el próximo 9 de mayo ofrecerán su primer concierto tras el lanzamiento en su ciudad natal, en el Recinto Ferial de Pontevedra.

En el escenario de El Plata, una sala en el centro de Zaragoza, Laaza hizo el pasado 17 de abril algo que, en el contexto actual, es poco habitual: dar un concierto sin tener nada que defender salvo el propio impulso de hacerlo. Sin disco, sin calendario, sin la promoción habitual que suele hacerse cuando se anuncia una gira. Solo una fecha elegida porque sí, para cantar las canciones que más le gustan: inéditas, algunas que ya están fuera y otras que son más conocidas y no pueden faltar. Y, a partir de ahí, todo lo demás, quedó en anécdota. La noche empezó con la aparición de los músicos junto a la cantante en el escenario de El Plata, para dar un concierto con un público entregado, una sala repleta de gente y con máxima expectación. Junto a un “Buenas noches, Zaragoza” y una gran sonrisa de Laura para dar las gracias a todos los asistentes. Además de agradecer a sus músicos y a su familia que también estaba allí. Un directo sin relato previo Lo que se vivió sobre el escenario fue, más que un repertorio, un concierto sincero con las canciones que más le llenan a Laura. Canciones ya publicadas convivieron con un número generoso de piezas inéditas, todavía sin fijar, todavía sin destino claro. No había jerarquía entre ellas: lo nuevo no se presentaba como adelanto si no como muestra de sinceridad ante un público entregado y además de los temas ya conocidos. En ese gesto, dónde se muestran las canciones antes de que “existan” oficialmente, es decir, antes de que salgan, hay una renuncia deliberada a la lógica de la industria. Laaza no utiliza el directo para explicar un proyecto; utiliza el directo para que los allí presentes puedan descubrirlo en tiempo real. La canción Verde junto al folclórico Rodrigo Cuevas fue una de las canciones con más vítores y un público totalmente entregado del show. La aparición de Juanjo Bona Casi al final del concierto apareció Juanjo Bona, ex concursante de Operación Triunfo , para cantar juntos Últimamente , tema que pertenece al primer álbum Recardelino de Bona y este está escrito entre ambos. D espués, llevaron la jota La Palomica al escenario para celebrar esta canción en algo cercano, contenido y susurrado. Un tema lleno de tradición y nostalgia en un escenario actual y juventud. Blanco, silencio, presencia Laura apareció vestida completamente de blanco. Un recurso que puede resultar simbólico e ir más allá de la estética. Puede utilizarse como limpieza visual para provocar la ausencia de ruido. Aunque la cantante ya de por sí resalta en sus conciertos, con este color no cabe duda que ayuda a focalizar toda la atención en ella. El escenario acompañaba esa decisión. Había pocos elementos en él, la iluminación era cálida y existía una cercanía que convertía cada canción en una E scena casi doméstica. No había distancia posible: el público, los músicos y la artista estaban unidos a través de las canciones. Cantar a la muerte sin dramatismo Uno de los momentos más delicados de la noche llegó con una canción dedicada a la muerte. Pero lejos de llevarlo al lugar común del duelo, Laaza optó por otro registro: el de la aceptación y normalización. Sin tenerle miedo, pero dándole la importancia que merece. El concierto como proceso no como proyecto Lo que ocurrió en Zaragoza no fue un adelanto ni un cierre. Un concierto que no responde a un producto terminado, sino a un proceso abierto. En un momento en que todo parece necesitar un lanzamiento, una narrativa o una estrategia, Laaza eligió lo contrario: habitar en el directo y convertirlo en algo inédito y especial. Puede que esas canciones cambien, que algunas no sobrevivan, que el proyecto que las contenga aún no exista o no llegue nunca a fijarse del todo. Pero anoche, durante ese periodo de tiempo en El Plata, eso dejó de importar.









