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NOVEDADES
María Rodríguez
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El Cruilla Tardor 2023
nos trae un total de 10 artistas
de diferentes estilos musicales. Abre el cartel la banda "Niña Polaca" el sábado 4 de noviembre en la Sala (2) de Apolo. Seguidamente el dúo "Ciudad Jara" ofrecerá su concierto en la Sala Apolo
el próximo 10 de noviembre a las 21 horas
(apertura de puertas a las 20h).
El dúo alicantino "Funzo y Babyloud" actuará el próximo 11 de noviembre en el Sant Jordi Club
y lo están petando, así que a comprar las entradas rápido que se agotan.
Les sigue "Pinpilinpussies + Vecinos" el 17 de noviembre
en la Sala Wolf
a las 21 horas
(apertura de puertas una hora antes del evento). Ese mismo fin de semana, el día 18, "Victorias + Banani" darán su Show en la Sala Sidecar. Empezará a las 21:30h
y la apertura de puertas será a las 21h.
Seguidamente, en la Sala Paral·lel 62, actuará “Fatoumata Diawara” el miércoles 22 de noviembre
a las 21h
(1 hora antes se realizará la apertura de puertas). Esa misma semana, el día 24
el grupo femenino “Al·lèrgiques al pol·len” actuarán en la Sala Wolf
a las 21
horas y la apertura de puertas será a las 20 horas. Al día siguiente, el día 25, la banda “Joan Miquel Oliver” actuará en Razzmatazz para ofrecernos su show a las 21 horas, pero la apertura de puertas se hará a las 19:30.
Como opción más juvenil, el cartel cuenta con la presencia de la banda catalana “31 FAM” el sábado 25 de noviembre
a las 21 horas, aunque la apertura de puertas se realizará a las 19:30 horas.
Por último, “Nena Daconte” se subirá al escenario de la Sala Wolf
el viernes 1 de diciembre de 2023
para concluir el “Cruïlla Tardor”. El show empezará a las 21 horas
y las puertas se abrirán una hora antes.
Todos estos conciertos tendrán lugar en la ciudad de Barcelona, en recintos o salas como la Sala Apolo, el Sant Jordi Club
o Razzmatazz. No os despistéis, corred a por ellas y no dudéis en asistir a mínimo 1 de ellos! Aunque todos merecen la pena.
Las entradas se pueden encontrar en el siguiente enlace: concerts.cruillabarcelona.com
El pasado jueves 23 de abril , la Realidad Club acogió la escucha exclusiva del segundo disco de las gallegas Fillas de Cassandra . Una noche, sin duda, para el recuerdo de ellas y de sus fans, que vibraron con cada canción y pudieron disfrutar de un momento único. El disco se compone de 12 canciones en gallego, queriendo representar ese momento de charla entre abuelas, cuando se sacan las sillas a la calle para hablar a la fresca. Esto se ve perfectamente reflejado en canciones como “Cuchicheo”, junto a Pipiolas , “Saír a fresca” o “Verbena”. Las gallegas se mostraron muy sinceras con el público y totalmente entregadas, y también pudimos escuchar en directo temas como “am0r”, “Filla filliña”, “Déixate ver” o “Lodos”. Siempre muy agradecidas con el equipo que les ha acompañado en la producción del disco y con todos los presentes en una noche llena de emociones . En cada canción se pueden apreciar sus raíces y la delicadeza con la que han trabajado el proyecto, logrando un resultado brillante. El disco ya está disponible desde el pasado 24 de abril en todas las plataformas. Además, el próximo 9 de mayo ofrecerán su primer concierto tras el lanzamiento en su ciudad natal, en el Recinto Ferial de Pontevedra.

En el escenario de El Plata, una sala en el centro de Zaragoza, Laaza hizo el pasado 17 de abril algo que, en el contexto actual, es poco habitual: dar un concierto sin tener nada que defender salvo el propio impulso de hacerlo. Sin disco, sin calendario, sin la promoción habitual que suele hacerse cuando se anuncia una gira. Solo una fecha elegida porque sí, para cantar las canciones que más le gustan: inéditas, algunas que ya están fuera y otras que son más conocidas y no pueden faltar. Y, a partir de ahí, todo lo demás, quedó en anécdota. La noche empezó con la aparición de los músicos junto a la cantante en el escenario de El Plata, para dar un concierto con un público entregado, una sala repleta de gente y con máxima expectación. Junto a un “Buenas noches, Zaragoza” y una gran sonrisa de Laura para dar las gracias a todos los asistentes. Además de agradecer a sus músicos y a su familia que también estaba allí. Un directo sin relato previo Lo que se vivió sobre el escenario fue, más que un repertorio, un concierto sincero con las canciones que más le llenan a Laura. Canciones ya publicadas convivieron con un número generoso de piezas inéditas, todavía sin fijar, todavía sin destino claro. No había jerarquía entre ellas: lo nuevo no se presentaba como adelanto si no como muestra de sinceridad ante un público entregado y además de los temas ya conocidos. En ese gesto, dónde se muestran las canciones antes de que “existan” oficialmente, es decir, antes de que salgan, hay una renuncia deliberada a la lógica de la industria. Laaza no utiliza el directo para explicar un proyecto; utiliza el directo para que los allí presentes puedan descubrirlo en tiempo real. La canción Verde junto al folclórico Rodrigo Cuevas fue una de las canciones con más vítores y un público totalmente entregado del show. La aparición de Juanjo Bona Casi al final del concierto apareció Juanjo Bona, ex concursante de Operación Triunfo , para cantar juntos Últimamente , tema que pertenece al primer álbum Recardelino de Bona y este está escrito entre ambos. D espués, llevaron la jota La Palomica al escenario para celebrar esta canción en algo cercano, contenido y susurrado. Un tema lleno de tradición y nostalgia en un escenario actual y juventud. Blanco, silencio, presencia Laura apareció vestida completamente de blanco. Un recurso que puede resultar simbólico e ir más allá de la estética. Puede utilizarse como limpieza visual para provocar la ausencia de ruido. Aunque la cantante ya de por sí resalta en sus conciertos, con este color no cabe duda que ayuda a focalizar toda la atención en ella. El escenario acompañaba esa decisión. Había pocos elementos en él, la iluminación era cálida y existía una cercanía que convertía cada canción en una E scena casi doméstica. No había distancia posible: el público, los músicos y la artista estaban unidos a través de las canciones. Cantar a la muerte sin dramatismo Uno de los momentos más delicados de la noche llegó con una canción dedicada a la muerte. Pero lejos de llevarlo al lugar común del duelo, Laaza optó por otro registro: el de la aceptación y normalización. Sin tenerle miedo, pero dándole la importancia que merece. El concierto como proceso no como proyecto Lo que ocurrió en Zaragoza no fue un adelanto ni un cierre. Un concierto que no responde a un producto terminado, sino a un proceso abierto. En un momento en que todo parece necesitar un lanzamiento, una narrativa o una estrategia, Laaza eligió lo contrario: habitar en el directo y convertirlo en algo inédito y especial. Puede que esas canciones cambien, que algunas no sobrevivan, que el proyecto que las contenga aún no exista o no llegue nunca a fijarse del todo. Pero anoche, durante ese periodo de tiempo en El Plata, eso dejó de importar.

